
-Cris mejor buscad el vuelo a Haugesund, que allí cerca en Stavanger, hay una rutita que me gustaría que hiciéramos....venga ya me cuentas.un besito (me escribía Willy en un email)
Así empezaba nuestro viaje a Noruega, con cambio de planes,como suelen ser las mejores aventuras.Llevábamos un tiempo queriendo organizar una escapada, las dos Pilis y yo, y qué mejor oportunidad de viajar a Noruega, que ir a a visitar a un amigo que estaba estudiando alli.Buscamos vuelos de un lado a otro,barcos ,autobuses,hostales...en fin, movimos cielo y tierra para organizar nuestros 9 días de escapada.Saldríamos desde Jerez, de allí el ávión nos llevó a Londres,así que decidimos hacer noche en Cambridge,que estaba relativamente cerca del aeropuerto.
Al llegar a Cambridge , soltamos las maletas en el hostal y rumbo a conocer la ciudad.Parecía que nos habían metido en un cuento de Harry Potter.Estábamos rodeadas de castillos,colleges,abadías...precioso, de las ciudades con más encanto que habíamos visitado.Solo estuvimos una noche; por la mañana llegamos corriendo a la estación. pero perdimos el autobús que nos llevaba al aeropuerto.Así que alli nos pusimos las tres debajo de un techito,porque llovía, a prepararnos unos sandwiches de salchichón, con unos muffins de arándanos de postre,a esperar al siguiente autobús.
Una vez en el aeropuerto de Londres,nada que ver con el de Jerez,todo hay que decirlo,buscamos la ventanilla de nuestra compañía y por fin, facturamos la maleta y pudimos embarcar rumbo al país de los fiordos.
Sin palabras el aterrizaje que hizo el Señor Piloto de nuestra compañía de bajo coste,poco más y nos deja caer al agua.¡Por Dios!¿no había más superficie en Haugesund?¿a quién se le había ocurrido la maravillosa idea de colocar el aeropuerto a la orilla del mar?¿sería para que los viajeros pudieran disfrutar de la fantástica vista del mar picado, bañando toda esa zona rocosa,donde comenzaba la pista de aterrizaje?...A pesar de todo lo que nos dio tiempo a preguntarnos mientras el avión descendía sobre el Mar de Noruega, pusimos pie en Haugesund.Este aeropuerto si que era primo-hermano del de Jerez,cosa que hacía que nos sintiéramos como en casa.
El encuentro con los demás sería en Stavanger, donde buscaríamos un apartamento para dormir 2 noches y así poder hacer la ruta por los fiordos que nuestro amigo nos había propuesto.El viaje hasta allí,fue en autobús,aunque claro alli lo más normal del mundo es que el autobús se monte en un ferry para atravesar los fiordos.Fueron una o dos horas de viaje , que se nos pasaron volando viendo el paisaje.Allí todo era blanco o verde.Podías ver casas de madera con sus tejados nevados en mitad de una pradera verde, con su barquita en su embarcadero,como si de un cuadro se tratara.Desde el bus, nos dedicábamos a hacer fotos a toda casa,lago o montaña nevada que viéramos...sin hablarnos apenas para decirnos -¡Esto es un descaro de bonito!- a la vez que girábamos la cabeza para seguir viendo aquel paisaje.
Por fin con todos los bártulos llegamos a Stavanger, Patrimonio de la Humanidad,todo lleno de casitas blancas.Allí nos recogieron Oscar y Willy, muy blanquitos del poco sol que allí sale.Me quedé alucinada nada más bajar y ver a la gente con sus esquís o tablas de snowboard en la mano y vestidos para ello andando por la calle de la ciudad...por un momento fue como estar en Pradollano en Sierra Nevada.
Una vez alli mi amigo nos presentó a los demás compañeros que se habían unido.Conseguimos alquilar un piso para seis y nos metimos nueve, como era de esperar, para empezar a ahorrar un poco. Me resultó curioso, que si éramos fumadores, el precio de cada noche sería el doble,por desactivar las alarmas de humo.Así que eso que nos ahorramos.Estando ya en el piso,sacamos nuestros embutidos españoles y a cenar prontito.Había que descansar que el día siguiente iba a ser duro: haríamos la ruta del Preikestolen.
Empezaba nuestro día.Nos preparamos con ropa cómoda ,ya que como dijo Willy -No Cris, no os traigais equipación para la nieve,que cuando hagamos la ruta es el deshielo y no creo que quede mucha-...Y alli iba yo con mi pantalón de pana, mis botitas Hy-tec de montaña y un chaquetón.Desayunamos embutidos,mayormente la dieta de nuestro viaje, y cogimos un ferry que nos llevaba a Ryfylke en la región de Rogaland.Cuando el trayecto del ferry acabó,tuvimos que coger un autobús y al llegar a la estación,buscar un taxi que nos acercara a la zona para empezar la ruta.Durante el camino veíamos zonas nevadas pero nunca me podria haber imaginado la cantidad de nieve que nos íbamos a encontrar allí arriba.
El taxi nos dejó en la tienda de souvenirs de la ruta, tienda cerrada,porque allí en Semana Santa es como si la gente se escondiera debajo de las piedras,todos los comercios cerrados a todas horas.Bueno alli no habia nadie,ni punto de información,ni pedimos ningun permiso,ni planito ni nada...así que vimos unas flechas rojas pintadas en las rocas y ahí que nos dispusimos a subir siguiéndolas.
El comienzo fue precioso,lagos inmensos congelados,vistas de montañas nevadas...no parabamos de hacer fotos...pero empezaba a hacer frío y claro, como la mayoría no llevábamos guantes,preferíamos no sacar mucho las manos de los bolsillos.Yo no hacía más que mirar los pies de Pili Borrero... que llevaba unos tenis Puma,de esos con su simbolito en la punta y unos vaqueros...eso si, iba monísima,pero en cuanto puso el primer pie al bajar del taxi ya se le había calado hasta el calcetín.La otra Pili y yo tampoco nos quedabamos cortas,nuestros pantalones de pana absorbían por capilaridad todo aquello que encontraban a su paso...¡pues nada! que no llevabamos ni diez minutos y ya estabamos chorreando.
Se planteó en varias ocasiones abortar la expedición por las pésimas condiciones en las que ibamos y lo peor, viendo que la nieve nos cubría las rodillas en algunos tramos...pero una vez allí, después de la que habíamos liado para llegar, ¿te vas a dar la vuelta? así que seguimos buscando las flechitas rojas de las rocas,que te indicaban por donde ir...Lo mejor era cuando ya no veíamos más flechitas entonces alquien decía-Yo creo que va a ser por ahí...- y ahí íbamos todos en fila como los patitos,como si el que habia decidido el camino supiera por donde iba.Lo más decente que llevábamos eran dos walkies talkies, que llevaban el primero y último de la fila, por si había algún problema.
Cuando habían pasado casi dos horas desde que empezamos a subir,nos sentamos en una roca al lado de uno de esos lagos helados a tomarnos nuestros bocadillos de jamón para reponer fuerzas y ahí fue cuando se nos acabó el agua...A partir de aquí comenzaba la parte más difícil.Después de atravesar varios montes,es decir subirlos como podíamos incluso agarrándonos con las manos en la nieve sin guantes,había que bajarlos.Cada vez que llegabas arriba de uno y veias una vez arriba que los que iban delante tuya estaban bajando por el otro lado,te preguntabas..¿quién me habrá mandado meterme aquí?todos empapados,mis manos ya estaban de color liliáceo y mi cara como un tomate de colorada del frío....Y ahí que te tirabas y bajabas como podías, para hacer otra subida pocos metros después.Y entre tanto, recuerdo por el camino ir comiendo nieve para saciar la sed.
Como es casi normal, después de tanto tiempo andando,subiendo,bajando,sin agua,en las condiciones en las q estábamos mojados y pasando por sitios que había que pasar de lado sin mirar abajo...surgian las tensiones -Yo no puedo más... -Vamos a parar un ratito... -No cojas por ahi... Pero todo se calmó cuando tras rodear una montaña de las más altas y hacer una subida por donde la capa de nieve era más profunda,cuando ya apenas te quedaban fuerzas de seguir viéndolo todo blanco...apareció el fiordo y fue cuando nos dimos cuenta la altura que habíamos alcanzado.
A lo lejos se podía ver un acantilado altísimo con una caída vertical perfecta...ahí estaba el famoso Preikestolen,con sus 600 metros de altura, bañado por el Lisefjord.Perdimos la noción del tiempo,no había palabras para describir lo que estabamos viviendo.Las vistas eran preciosas, tan soprendentes que no podias dejar de mirar para todos lados, dando vueltas y asomándote al fiordo.La meseta superior de 175 metros cuadrados estaba totalmente nevada, había que moverse con cuidado, porque un resbalón podía resultar muy peligroso.Me sentía tan pequeña,tan insignificante ante tal espectáculo de la Naturaleza,que la mezcla de sensaciones hacían que no pudiera parar de sonreir.Sacamos las cámaras de fotos y empezó la sesión,no podíamos dejar escapar ese momento,ese lugar.
Aún hoy,viendo las fotos me entra una cosita por el cuerpo,todo lo que sentimos al llegar,las caidas en la nieve, cuatro horas sin agua,llevar el pantalón completamente empapado y los pies calados,habían merecido la pena.Compartir esa sensación de llegar al Preikestolen y sentarte, simplemente a contemplar el paisaje no tenía precio,algo que hay hacer en la vida.Como eso que dicen que hay que hacer antes de morir, plantar un árbol o escribir un libro...Nosotros subimos allí,sin saber que sería una de las cosas más bonitas que habíamos visto nunca.
Tras descansar un rato,escurrir los calcetines y respirar aire puro, había que volver y eso hicimos.La vuelta no fue tan dura, los toboganes naturales del deshielo la hicieron muy divertida y las rocas que la nieve escondía se encargaron de dejarnos los cardenales en las bajadas,marcas de haber estado alli.
Me alegro de haber compartido cada momento de esa aventura, porque fue una aventura que nueve amigos decidimos vivir y disfrutar de aquel viaje.Gracias a Willy por darnos la oportunidad,a Óscar,que no se pierde una,a Fran el argentino,a Juanjo y a su hermano Alberto y a Victoria...y sobre todo a mis Pilis, amigas incondicionales para lo bueno y lo malo.
¡Hasta la próxima!
Así empezaba nuestro viaje a Noruega, con cambio de planes,como suelen ser las mejores aventuras.Llevábamos un tiempo queriendo organizar una escapada, las dos Pilis y yo, y qué mejor oportunidad de viajar a Noruega, que ir a a visitar a un amigo que estaba estudiando alli.Buscamos vuelos de un lado a otro,barcos ,autobuses,hostales...en fin, movimos cielo y tierra para organizar nuestros 9 días de escapada.Saldríamos desde Jerez, de allí el ávión nos llevó a Londres,así que decidimos hacer noche en Cambridge,que estaba relativamente cerca del aeropuerto.
Al llegar a Cambridge , soltamos las maletas en el hostal y rumbo a conocer la ciudad.Parecía que nos habían metido en un cuento de Harry Potter.Estábamos rodeadas de castillos,colleges,abadías...precioso, de las ciudades con más encanto que habíamos visitado.Solo estuvimos una noche; por la mañana llegamos corriendo a la estación. pero perdimos el autobús que nos llevaba al aeropuerto.Así que alli nos pusimos las tres debajo de un techito,porque llovía, a prepararnos unos sandwiches de salchichón, con unos muffins de arándanos de postre,a esperar al siguiente autobús.
Una vez en el aeropuerto de Londres,nada que ver con el de Jerez,todo hay que decirlo,buscamos la ventanilla de nuestra compañía y por fin, facturamos la maleta y pudimos embarcar rumbo al país de los fiordos.
Sin palabras el aterrizaje que hizo el Señor Piloto de nuestra compañía de bajo coste,poco más y nos deja caer al agua.¡Por Dios!¿no había más superficie en Haugesund?¿a quién se le había ocurrido la maravillosa idea de colocar el aeropuerto a la orilla del mar?¿sería para que los viajeros pudieran disfrutar de la fantástica vista del mar picado, bañando toda esa zona rocosa,donde comenzaba la pista de aterrizaje?...A pesar de todo lo que nos dio tiempo a preguntarnos mientras el avión descendía sobre el Mar de Noruega, pusimos pie en Haugesund.Este aeropuerto si que era primo-hermano del de Jerez,cosa que hacía que nos sintiéramos como en casa.
El encuentro con los demás sería en Stavanger, donde buscaríamos un apartamento para dormir 2 noches y así poder hacer la ruta por los fiordos que nuestro amigo nos había propuesto.El viaje hasta allí,fue en autobús,aunque claro alli lo más normal del mundo es que el autobús se monte en un ferry para atravesar los fiordos.Fueron una o dos horas de viaje , que se nos pasaron volando viendo el paisaje.Allí todo era blanco o verde.Podías ver casas de madera con sus tejados nevados en mitad de una pradera verde, con su barquita en su embarcadero,como si de un cuadro se tratara.Desde el bus, nos dedicábamos a hacer fotos a toda casa,lago o montaña nevada que viéramos...sin hablarnos apenas para decirnos -¡Esto es un descaro de bonito!- a la vez que girábamos la cabeza para seguir viendo aquel paisaje.
Por fin con todos los bártulos llegamos a Stavanger, Patrimonio de la Humanidad,todo lleno de casitas blancas.Allí nos recogieron Oscar y Willy, muy blanquitos del poco sol que allí sale.Me quedé alucinada nada más bajar y ver a la gente con sus esquís o tablas de snowboard en la mano y vestidos para ello andando por la calle de la ciudad...por un momento fue como estar en Pradollano en Sierra Nevada.
Una vez alli mi amigo nos presentó a los demás compañeros que se habían unido.Conseguimos alquilar un piso para seis y nos metimos nueve, como era de esperar, para empezar a ahorrar un poco. Me resultó curioso, que si éramos fumadores, el precio de cada noche sería el doble,por desactivar las alarmas de humo.Así que eso que nos ahorramos.Estando ya en el piso,sacamos nuestros embutidos españoles y a cenar prontito.Había que descansar que el día siguiente iba a ser duro: haríamos la ruta del Preikestolen.
Empezaba nuestro día.Nos preparamos con ropa cómoda ,ya que como dijo Willy -No Cris, no os traigais equipación para la nieve,que cuando hagamos la ruta es el deshielo y no creo que quede mucha-...Y alli iba yo con mi pantalón de pana, mis botitas Hy-tec de montaña y un chaquetón.Desayunamos embutidos,mayormente la dieta de nuestro viaje, y cogimos un ferry que nos llevaba a Ryfylke en la región de Rogaland.Cuando el trayecto del ferry acabó,tuvimos que coger un autobús y al llegar a la estación,buscar un taxi que nos acercara a la zona para empezar la ruta.Durante el camino veíamos zonas nevadas pero nunca me podria haber imaginado la cantidad de nieve que nos íbamos a encontrar allí arriba.
El taxi nos dejó en la tienda de souvenirs de la ruta, tienda cerrada,porque allí en Semana Santa es como si la gente se escondiera debajo de las piedras,todos los comercios cerrados a todas horas.Bueno alli no habia nadie,ni punto de información,ni pedimos ningun permiso,ni planito ni nada...así que vimos unas flechas rojas pintadas en las rocas y ahí que nos dispusimos a subir siguiéndolas.
El comienzo fue precioso,lagos inmensos congelados,vistas de montañas nevadas...no parabamos de hacer fotos...pero empezaba a hacer frío y claro, como la mayoría no llevábamos guantes,preferíamos no sacar mucho las manos de los bolsillos.Yo no hacía más que mirar los pies de Pili Borrero... que llevaba unos tenis Puma,de esos con su simbolito en la punta y unos vaqueros...eso si, iba monísima,pero en cuanto puso el primer pie al bajar del taxi ya se le había calado hasta el calcetín.La otra Pili y yo tampoco nos quedabamos cortas,nuestros pantalones de pana absorbían por capilaridad todo aquello que encontraban a su paso...¡pues nada! que no llevabamos ni diez minutos y ya estabamos chorreando.
Se planteó en varias ocasiones abortar la expedición por las pésimas condiciones en las que ibamos y lo peor, viendo que la nieve nos cubría las rodillas en algunos tramos...pero una vez allí, después de la que habíamos liado para llegar, ¿te vas a dar la vuelta? así que seguimos buscando las flechitas rojas de las rocas,que te indicaban por donde ir...Lo mejor era cuando ya no veíamos más flechitas entonces alquien decía-Yo creo que va a ser por ahí...- y ahí íbamos todos en fila como los patitos,como si el que habia decidido el camino supiera por donde iba.Lo más decente que llevábamos eran dos walkies talkies, que llevaban el primero y último de la fila, por si había algún problema.
Cuando habían pasado casi dos horas desde que empezamos a subir,nos sentamos en una roca al lado de uno de esos lagos helados a tomarnos nuestros bocadillos de jamón para reponer fuerzas y ahí fue cuando se nos acabó el agua...A partir de aquí comenzaba la parte más difícil.Después de atravesar varios montes,es decir subirlos como podíamos incluso agarrándonos con las manos en la nieve sin guantes,había que bajarlos.Cada vez que llegabas arriba de uno y veias una vez arriba que los que iban delante tuya estaban bajando por el otro lado,te preguntabas..¿quién me habrá mandado meterme aquí?todos empapados,mis manos ya estaban de color liliáceo y mi cara como un tomate de colorada del frío....Y ahí que te tirabas y bajabas como podías, para hacer otra subida pocos metros después.Y entre tanto, recuerdo por el camino ir comiendo nieve para saciar la sed.
Como es casi normal, después de tanto tiempo andando,subiendo,bajando,sin agua,en las condiciones en las q estábamos mojados y pasando por sitios que había que pasar de lado sin mirar abajo...surgian las tensiones -Yo no puedo más... -Vamos a parar un ratito... -No cojas por ahi... Pero todo se calmó cuando tras rodear una montaña de las más altas y hacer una subida por donde la capa de nieve era más profunda,cuando ya apenas te quedaban fuerzas de seguir viéndolo todo blanco...apareció el fiordo y fue cuando nos dimos cuenta la altura que habíamos alcanzado.
A lo lejos se podía ver un acantilado altísimo con una caída vertical perfecta...ahí estaba el famoso Preikestolen,con sus 600 metros de altura, bañado por el Lisefjord.Perdimos la noción del tiempo,no había palabras para describir lo que estabamos viviendo.Las vistas eran preciosas, tan soprendentes que no podias dejar de mirar para todos lados, dando vueltas y asomándote al fiordo.La meseta superior de 175 metros cuadrados estaba totalmente nevada, había que moverse con cuidado, porque un resbalón podía resultar muy peligroso.Me sentía tan pequeña,tan insignificante ante tal espectáculo de la Naturaleza,que la mezcla de sensaciones hacían que no pudiera parar de sonreir.Sacamos las cámaras de fotos y empezó la sesión,no podíamos dejar escapar ese momento,ese lugar.
Aún hoy,viendo las fotos me entra una cosita por el cuerpo,todo lo que sentimos al llegar,las caidas en la nieve, cuatro horas sin agua,llevar el pantalón completamente empapado y los pies calados,habían merecido la pena.Compartir esa sensación de llegar al Preikestolen y sentarte, simplemente a contemplar el paisaje no tenía precio,algo que hay hacer en la vida.Como eso que dicen que hay que hacer antes de morir, plantar un árbol o escribir un libro...Nosotros subimos allí,sin saber que sería una de las cosas más bonitas que habíamos visto nunca.
Tras descansar un rato,escurrir los calcetines y respirar aire puro, había que volver y eso hicimos.La vuelta no fue tan dura, los toboganes naturales del deshielo la hicieron muy divertida y las rocas que la nieve escondía se encargaron de dejarnos los cardenales en las bajadas,marcas de haber estado alli.
Me alegro de haber compartido cada momento de esa aventura, porque fue una aventura que nueve amigos decidimos vivir y disfrutar de aquel viaje.Gracias a Willy por darnos la oportunidad,a Óscar,que no se pierde una,a Fran el argentino,a Juanjo y a su hermano Alberto y a Victoria...y sobre todo a mis Pilis, amigas incondicionales para lo bueno y lo malo.
¡Hasta la próxima!

3 Comments:
Como no podia ser de otra manera,payá que íbamos la lago, pili bó y yo... lo que parecía resultar un viaje cualquiera resultó ser una aventura... pero en serio, de la buenas.
En nuestros recuerdos no dudo que olvidemos aquel momento en que nos presentamos en la cima del Preikestolen.
Fué un placer disfrutar de aquellas maravillas que nos deparó Noruega y sus fiordos con vosotras...
La verdad es que pocas cosas tan impresionantes como las vistas desde Preikestolen he vivido nunca. Que duda cabe que nos queda mucho por conocer y blogs como éste no hacen más que alimentar las ganas de viajar!
Enhorabuena cris!
Hola Cris!!Sé que he tardado en escribir algo en tu blog, pero he estado más liao que la pata de un romano...
La verdad es que fue una maravilla ese viaje, tanto las vistas, como la compañía...Lo pasamos en grande y como dice Oskai, eso sólo alimenta aún más las ganas de viajar...
Peaso de blog que te marcas...!
Un besazo enorme guapa!
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